Fantasmas, por David Trueba.

Fantasmas, por David Trueba, El País, 27 de septiembre de 2016.

http://elpais.com/elpais/2016/09/26/opinion/1474882313_388625.html

Fantasmas

Si hoy es martes, es un buen día para sentirse ofendido por lo que piensan o dicen los demás. Nos hemos acostumbrado a que el humor sea otro animal doméstico. Y como no nos gusta que nuestro perro nos ladre o nuestro gato nos arañe, tampoco queremos que el humor nos incomode. Queremos personas que sean mascotas sumisas en nuestro regazo. El cabreo generalizado porque la revista gráfica Charlie Hebdo haya dedicado dos viñetas humorísticas al último terremoto que asoló el centro de Italia y al niño Aylan muerto en las playas del exilio de los refugiados sirios puede deberse a este síndrome. Aunque también es posible que todo sea cuestión de desinformación, de ese modo superficial y pobretón con que se transmiten las novedades en el mundo hipercomunicado. No conviene que la sensibilidad emocional apague el espíritu crítico. Esto es algo a lo que recurre en muchas ocasiones quien no quiere que pienses. Pasa en el cine, en el deporte, en la política y en la guerra. Te voy a emocionar, pero a cambio me tienes que prometer que no vas a pensar.

La primera de las viñetas presenta a las víctimas italianas del nuevo terremoto como platos típicos de su cocina. En especial ha dolido el de la lasaña dibujada a partir de los edificios derruidos con sus víctimas aplastadas. A nadie le agrada un chiste sobre personas que han fallecido sin la menor culpa. Pero la viñeta no hace mofa de ellas, sino que apunta con tino a la responsabilidad de un país. En repetidas ocasiones, la mala construcción, la falta de previsión, el abandono de sus infraestructuras se ha cobrado la vida de muchas personas. Como ha demostrado la trama Mafia Capital, el dinero para los servicios sociales y la protección ciudadana se está desviando hacia el crimen organizado. Así que el chiste no iba dirigido contra las víctimas, sino contra los culpables, siempre guarecidos bajo el paño del luto nacional, de la conmoción trágica, del accidente inevitable.

El humor tosco de la revista torpedeaba la pena impostada por el niño Aylan. Atreverse a señalarlo como un futuro acosador de mujeres o como un terrorista señala directo hacia el duro corazón de quienes sabotean cualquier atisbo de humanitarismo promovido por la Unión Europea. Era un golpe directo y brutal a nuestra doble moral repugnante que está regando de votos a los Trump, Le Pen, Kaczynski, Zeman, Orban, Farage y demás líderes del nuevo nacionalismo que fabrica fantasmas a la medida de nuestro terror. El miedo provoca la desaparición de la piedad. Esos chistes golpean donde más duele. Como debe ser.

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La Jungla de Calais

Imágenes de Google Maps de 2016. No se aprecia ningún rastro de los campamentos temporales para refugiados de la Jungla de Calais. Parece que la imagen no corresponde con la realidad vivida en el lugar.

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Francia construirá un muro junto a ‘La Jungla’ de Calais para impedir el paso de migrantes, por Gabriela Cañas, El País, 7 de septiembre de 2016.

http://internacional.elpais.com/internacional/2016/09/07/actualidad/1473269432_607764.html

La zona portuaria de Calais es un laberinto de vallas y alambradas para evitar la fuga de migrantes hacia el canal de la Mancha. Ahora, Francia y Reino Unido han iniciado la última fase: la fortificación de la autopista E-15 en su último tramo hacia el puerto. A un lado y otro de la ruta habrá dos vallas de cuatro metros de altura y un kilómetro de longitud. Cerca queda la Jungla, que ha alcanzado la cifra récord de entre 7.000 y 9.000 personas hacinadas sobre sus sucias dunas.

Operarios franceses colocan, este miércoles, alambres de púas en una valla del puerto de Calais

Francia se plantea la doble valla como un muro antirruido, pero también como un muro “anti-intrusión”. Según la Delegación del Gobierno en Calais, las obras se iniciaron ya a mediados de agosto y durarán cuatro meses.

Un kilómetro de la autopista que va desde el puente sobre la carretera de Gravelines hasta la entrada del gran complejo portuario quedará sellado. Hacia el lado exterior, los muros serán de hormigón y color gris. Hacia el lado interior que verán los automovilistas y transportistas serán decorados con plantas. Estarán iluminados y dispondrán de cámaras de vídeo para mantener una vigilancia permanente.

De esta manera, las autoridades de ambos lados del Canal esperan poder reducir drásticamente los asaltos a la autopista por parte de los migrantes. Según la policía, hasta treinta veces deben intervenir en una misma noche para dispersar a los grupos de personas que tratan de reducir la marcha de los camiones para introducirse en ellos y pasar la frontera.

El secretario de Estado de Inmigración británico Robert Goodwill ha recordado este miércoles al parlamento en Londres el plan de construcción de este muro, informa Reuters. Ambos países llevan años colaborando estrechamente en el control fronterizo en Calais basándose en los llamados acuerdos de Le Touquet. Londres, de hecho, paga el precio de la construcción de este nuevo tramo, que costará 2,7 millones de euros. Es parte de los 17 millones ofrecidos por el Reino Unido en marzo pasado para que Francia continúe frenando en su suelo a los que quieren llegar a territorio británico.

La nueva muralla se inicia cuando la tensión es máxima en la Jungla de Calais. Su población se ha duplicado durante el verano, a pesar del desmantelamiento parcial llevado a cabo el pasado mes de marzo. El Gobierno francés asegura estar dispuesto a acabar con este vergonzoso enclave, pero no ha fijado fecha alguna. Este lunes, ciudadanos de todos los sectores económicos de Calais bloquearon el acceso al puerto para protestar por una situación que eleva la inseguridad, argumentan, y daña sus intereses.

Francia construirá un muro junto a ‘La Jungla’ de Calais para impedir el paso de migrantes

Las nuevas vallas serán bien visibles desde la Jungla, como lo son ya hoy los muros y alambradas del puerto, el más utilizado por los transportistas europeos para cruzar el canal de la Mancha. Francia ha instalado viviendas modulares en el campamento para acoger a parte de los refugiados ahí establecidos, pero la presión ha estallado, multiplicando los problemas internos.

El número de peticionarios de asilo ha aumentando en Francia en los dos últimos años; de ahí la iniciativa del Ayuntamiento de París de construir un gran campo de refugiados. La mayoría de los que llegan a Calais han pasado primero por las calles y descampados de la capital en su camino hacia el Reino Unido.

 

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Alice Guy

 

Alice Guy (Saint-Mandé, 1 de julio de 1873 – Nueva Jersey, 24 de marzo de 1968)

· Pionera del cine narrativo, anterior a Méliès.

· Primera mujer cineasta y realizadora.

· Sobresalió por el uso de los efectos especiales y otros elementos de lenguaje cinematográfico como el montaje entre planos y los recursos de la iluminación.

· Woman’s Place in Photoplay Production (1913)

 

 

 

 

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Raymond Roussel no sale de su camarote

Raymond Roussel no sale de su camarote,  por Patricio Pon, El País, 4 de agosto de 2016.

http://cultura.elpais.com/cultura/2016/08/01/babelia/1470046809_802207.html

Imagen de Raymond Roussel en 1895.

Quizás el autor de Impresiones de África descubriese tardíamente la famosa frase de Blaise Pascal acerca de que “la mayoría de los males le vienen a los hombres por no quedarse en casa”; tal vez la conociese pero no pudiera o no deseara desoír los cantos de sirena de las tierras exóticas y la industria del turismo. En cualquier caso, Raymond Roussel viajó mucho; sólo entre 1920 y 1921 visitó con su madre (quien transportaba entre sus pertenencias un ataúd en la previsión de que muriera durante el trayecto) India, Australia, Nueva Zelanda, Polinesia, China, Japón y Estados Unidos, aunque es improbable que haya visto algo de todo ello: como recordaba Enrique Vila-Matas en este periódico hace algunos años, cuando un amigo le escribió diciéndole que lo envidiaba por las puestas de sol de las que debía estar disfrutando durante sus viajes, Roussel le confesó que no había visto ninguna. Estaba demasiado ocupado escribiendo en su camarote, de donde no había salido ni una sola vez en todo el viaje. Roussel siempre había sido un raro; de hecho, buena parte de su vida y su obra continúan siendo profundamente enigmáticas, esta última debido al peculiar método de escritura que el autor desarrolló basándose en las homofonías del francés: en su relato ‘Chiquenade’, por ejemplo, la primera frase del texto reza: “Les vers de la doublure dans la pièce du Forban talon rouge” (los versos del suplente en la pieza Forban del talón rojo), y la última: “Les vers de la doublure dans la pièce du fort pantalon rouge” (los gusanos en la tela del fuerte pantalón rojo), dos frases que suenan relativamente similares; en el relato, Roussel se las arregla para unir de manera lógica ambas instancias, lo que significa explicar quién es el suplente, qué pieza es ésa, quién la escribió, de dónde salieron los gusanos, etcétera.

Imágenes de la autocaravana de Raymond Roussel.

Nadie había escrito así nunca ni iba a volver a hacerlo: el método sólo le servía a su creador y no era su única particularidad. Según el escritor surrealista Michel Leiris (quien lo conoció tanto como el impenetrable Roussel podía ser conocido), el autor de Locus Solus nunca usaba las camisas y las corbatas más de tres veces, las chaquetas y abrigos únicamente dos semanas y los cuellos de camisa sólo un día; tenía terror a los túneles y los evitaba; sometía a sus interlocutores a preguntas inocuas que preparaba con antelación por temor a verse envuelto en una conversación incómoda o provocarla; le gustaba imitar a las personas y solía trabajar hasta siete años en sus imitaciones hasta llevarlas a la perfección; convencido como estaba de que la comida afectaba a la “serenidad” que necesitaba para escribir,solía ayunar por días y a continuación someterse a comilonas de cinco horas de duración en las que se hacía servir, consecutivamente, el desayuno, el almuerzo, la merienda y la cena. Una de las ingestas de octubre de 1926 fue documentada, e incluyó frambuesas en azúcar, sopa de chocolate, ostras, golosinas de mazapán con queso brie, pescadilla, callos con foie-gras, compota de uvas, sorbete de champaña, un filete, suflé de patatas, café, sopa, suprema de perdiz, piña a la oriental, etcétera.

UN MUNDO EN TRES TRAZOS

1. Raymond Roussel nació en París en 1877 y murió en Palermo (Italia) en 1933; puede que se suicidara, aunque también es posible que la sobredosis de barbitúricos que lo mató fuese accidental: aunque Leonardo Sciascia investigó su muerte en un libro extraordinario, esta sigue siendo motivo de controversia.

2. Los temas de su obra son (según Michel Leiris) la omnipotencia de la ciencia, la estrecha correspondencia entre micro y macrocosmos, el éxtasis, el edén, el tesoro por descubrir o el enigma por descifrar, la inmortalidad artificial, las máscaras y los disfraces.

3. Entre sus libros traducidos al español se encuentran Impresiones de África (Siruela, 2004), Locus Solus(Capitán Swing, 2012) y el fundamental Cómo escribí algunos libros míos (Tusquets, 1973). Turner publicó en colaboración con el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía el catálogo de la exhibición Locus Solus: impresiones de Raymond Roussel(2011).

 

A pesar de ello, su mayor singularidad consistió en viajar por el mundo sin desear ver absolutamente nada, o muy poco. En 1925, Roussel (quien había nacido en 1877 y publicado su primer libro a los veinte años de edad) se hizo construir una caravana o casa rodante cuya radical novedad hizo que fuese exhibida en el Salón del Automóvil de París de ese año y que Benito Mussolini y el papa Pío XI pidieran visitarla durante una visita del escritor a Roma. La caravana tenía nueve metros de largo y algo más de dos metros de ancho y había sido diseñada por Roussel para trabajar durante sus viajes sin ser molestado por el paisaje y/o las vistas: el vehículo no tenía ventanas. En él, visitó Suiza, Alsacia e Italia, pero continuó trabajando como si estuviese en París.

En consonancia con su idea de que la obra artística no debía contener nada “real” sino puras combinaciones imaginarias, Roussel no utilizó en su literatura ninguna de las experiencias vividas durante sus viajes. De hecho, hizo lo posible por no tener experiencia ninguna: ya tenía suficiente con las que sucedían en sus libros, donde los cabellos bailan sobre la cabeza de los calvos, las máquinas construyen mosaicos con dientes humanos, un gato sin pelo se transforma en una batería eléctrica y el mundo es hecho una y otra vez de nuevo, no con la fuerza de la experiencia sino con las potencias de la imaginación y de los sueños. Frente  a ellas (pensaba Raymond Roussel), ningún viaje valía la pena, excepto que se hiciera con los ojos cerrados.

Imágenes de la autocaravana de Raymond Roussel.

Imágenes de la autocaravana de Raymond Roussel.
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Mathilde Pomès, embajadora de la poesía española en Europa.

Mathilde Pomès, embajadora de la poesía española en Europa, por Manuel Morales, El País, 22 de agosto de 2016.

http://cultura.elpais.com/cultura/2016/08/21/actualidad/1471772906_197753.html

Mathilde Pomès, en 1931

Mathilde Pomès, en 1931

Cuando la joven Mathilde Pomès veía los Pirineos desde su casa, se preguntaba qué había al otro lado. Nacida en 1886 en el pueblo de Lescurry, su curiosidad le impulsó a aprender español y a asistir cada verano, desde 1912, a unos cursos de verano en Burgos. Allí conoció a escritores e intelectuales, entre ellos, un joven poeta, Pedro Salinas, que luego integró la Generación del 27. Su influencia como profesora de La Sorbona –fue la primera catedrática de español en esa universidad– ayudó a que a Salinas le diesen allí un puesto. Ese fue el primero de los muchos favores que, de manera desinteresada, hizo esta mujer a los grandes de la literatura española de la primera mitad del siglo XX. Así lo demuestra el millar de cartas que acumuló de 160 figuras (Unamuno, Azorín, Falla, Turina, Machado, Azaña, Gómez de la Serna, Gerardo Diego, Alberti, Jorge Guillén…) y de las que una pequeña muestra, en torno a 40, prácticamente todas inéditas, formarán parte de una exposición en la Biblioteca Nacional a partir del 30 de septiembre.

La comisaria de la exposición, Elisa Ruiz García, catedrática emérita de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid, conoció a Pomès por su marido, Manuel Sito Alba, que dirigió la Biblioteca española de París. “Ella no había tenido hijos y vivía en una residencia. La visitábamos, nos contaba cosas, le llevábamos fruta…”. Ruiz cree que Pomès vio en ellos a los nietos que no había disfrutado, y quizás fue la razón por la que un día les anunció que les regalaba las valiosas cartas que guardaba. Ruiz, nacida en 1937, se ríe cuando dice que ahora se ve “como Mathilde, mayor” y por ello ha donado a la Biblioteca Nacional las cartas de la hispanista y poeta, fallecida en 1977.

En esa correspondencia se aprecia su “amistad profunda” con Manuel de Falla, al que había conocido en Granada. La hermana del músico se dirigió a ella en febrero de 1930 para decirle que el autor de El amor brujo estaba con depresión; con Unamuno, “el intelectual español que más le impactó”, le confesó a la profesora Ruiz, y del que habrá en la exposición una foto dedicada a Pomès: “Con un abrazo espiritual”. También, Baroja, Ortega y la Generación del 27, “con los que se entendía muy bien porque eran de la misma edad”. Unos jóvenes que se alejan de algunos de sus predecesores, como le escribe Salinas en 1928: “La vieja Azorín con sus ridículos intentos teatrales. Baroja viviendo de las sobras de su arte. Machado, digno, noble siempre, pero con ese aire remoto suyo”.

Los escritores españoles le enviaban sus poemas y manuscritos a esta mujer inteligente, de estatura media, pelo a lo garçon y mirada penetrante. “Ella los traducía al francés y escribía artículos en Le Figaro, donde colaboraba, para darlos a conocer. Fue clave en su difusión en París, que entonces era la capital cultural del mundo. Si triunfabas allí, podías tener éxito mundial”. Ramón Gómez de la Serna, del que vertió al francés sus greguerías, la llamó “mi querida y admirada hada madrina” en una de las 35 cartas que se conservan de él, todas escritas en tinta roja. La triple condición de amiga, traductora y agente literaria llevó a Vicente Aleixandre a definirla como “el verdadero cónsul de la poesía española en Europa”. Muchos de ellos la visitaron en su casa de París, un cuarto piso en el que al entrar solía haber un agradable olor a sopa de verduras.

Las misivas de Pomès conforman “un fresco de la intelectualidad española entre los años 20 y los 50 del siglo XX, un periodo crucial, y en los textos hay referencias a la situación literaria, social y política”. El agradecimiento de la flor y nata de la poesía española a Pomès se reflejó en un homenaje al que ella acudió, el 10 de abril de 1931, en un restaurante de Madrid. En la Biblioteca Nacional se mostrará una foto de aquella comida, en la que los asistentes firmaron un tarjetón en el que Lorca dibujo a una joven con una copa.

Sin embargo, en el archivo de Pomès hay un grupo de 55 cartas que tienen otra dimensión, más emotiva, las de la esposa de Salinas, Margarita Bonmatí (1883-1953). “En ellas describe si él está animado, si escribe…”. Un itinerario de primera mano de su producción, como certifica una misiva de 1931: “Hay un cambio en su poesía, lo siento como buscándose entre nieblas, pero no acertando a dar con la luz”. Bonmatí le cuenta, un año después, la complicada vida política española: “Los monárquicos, los extremistas y los comunistas han avanzado con una sola idea, destruir esta República tan humana”.

Tarjeta postal de 1931 dedicada a la hispanista por Lorca, Diego, Altolaguirre, Aleixandre..

Tarjeta postal de 1931 dedicada a la hispanista por Lorca, Diego, Altolaguirre, Aleixandre.. BNE

Durante 30 años, Mathilde y Margarita forjaron una gran relación. “Aunque Margarita pertenecía a la alta burguesía, tuvo una vida difícil, porque su marido conoció en 1932 a una profesora estadounidense, Katherine Prue Reding, de la que se enamoró”. Cuando descubrió la infidelidad, quiso suicidarse arrojándose al río Tajo, pero fue salvada por alguien que pasaba por allí. “En la correspondencia posterior se aprecia, entre líneas, de manera delicada, su situación dramática”. Cuatro años después estalla la Guerra Civil, y Salinas, significado con la República, está con su mujer en Santander, donde dirigía los cursos de la Universidad Menéndez Pelayo, y con Mathilde. La francesa parte en un barco llegado a la capital cántabra para evacuar a los extranjeros y se lleva a los dos hijos de los Salinas, que hace pasar por suyos, para sacarlos de España. El autor de La voz a ti debida se lo agradecerá en una carta en la que se muestra “preocupadísimo y sin noticias de lo que ocurre” en el país. Él y su esposa consiguieron abandonar España y partieron todos al exilio en Estados Unidos. “El que es un poco honesto o civilizado se ha ido a la desbandada”, le cuenta Bonmatí a su amiga.

La herida del exilio sigue abierta en 1950. Salinas escribe: “Estoy resuelto a no pisar España mientras mande allí ese y esa canalla”, pero añora su país y surge el miedo del desarraigo: “Pienso a ratos: ¿Qué español hablo y escribo?”. La diáspora que causó la Guerra Civil diluyó poco a poco los contactos de Pomès con sus amigos escritores. A la profesora Ruiz le cuesta aún hoy entender el embelesamiento que Mathilde Pomès tuvo por la cultura española, y del que da cuenta en una carta a Guillén: “El verdadero clima de mi alma, yo lo he saboreado en España con una emoción y un amor indecibles”.

La historiadora Elisa Ruiz.
La historiadora Elisa Ruiz. ALVARO GARCÍA

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ, VENDEDOR DE BORDADOS

Entre las numerosas muestras de generosidad de la hispanista Mathilde Pomés hacia los escritores españoles, no solo las había literarias, sino que también se preocupaba por aliviar sus aprietos económicos. El mejor ejemplo es Juan Ramón Jiménez. El poeta encerrado en su creación no tenía muchos ingresos, así que su esposa, Zenobia Camprubí, decidió abrir en Madrid “una tienda de arte español, que vendía bordados, encajes, artesanía…”, cuenta la profesora Elisa Ruiz. “Mathilde les ayudaba enviando desde Francia materiales, como hilos de colores. Y, de vuelta, Zenobia le mandaba los productos elaborados para que ella los vendiese entre sus amistades de París”

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